
Nuestra casa de estudios, en su compromiso por fortalecer la sana convivencia al interior de sus espacios, ha reforzado su llamado a promover una cultura sustentada en el respeto, el cuidado mutuo y la responsabilidad compartida como base para el desarrollo integral de estudiantes, profesores y personal de apoyo a la academia.
Recientemente el rector Nelson Vásquez insistió en la necesidad de construir un espacio seguro que no depende solo de normas o protocolos, sino del compromiso de quienes dan forma a la vida universitaria. En esa línea, recalcó que ninguna forma de violencia es tolerable, que el respeto constituye la esencia de la convivencia y que cada acción individual impacta en el bienestar colectivo.
En este contexto, la Universidad formuló un llamado a asumir un rol protagónico en la construcción de espacios seguros y de confianza con mensajes como “el respeto no es una opción, es la base de nuestra convivencia. En la PUCV nos relacionamos sin violencia” y “la única fuerza aceptada es la de tus ideas. Cero tolerancia a la violencia en la PUCV”.
La convivencia como base de la vida universitaria
Desde el mundo académico coinciden en que la sana convivencia no solo favorece el bienestar, sino que es primordial para una formación integral. La directora de la Escuela de Psicología, Carmen Gloria Núñez, planteó que el buen trato posibilita la construcción de comunidad y de vínculos significativos en espacios cotidianos.
“Nos permite crear confianzas y sentir que formamos parte de un entorno donde somos considerados en nuestras diferencias. Es en la sala de clases, el patio o la biblioteca donde esos lazos se construyen día a día”, explicó.
Asimismo, advirtió que una convivencia deteriorada puede generar aislamiento y debilitar las redes de apoyo, afectando el desarrollo personal. Enfatizó que la vida universitaria no puede entenderse desde la individualidad, sino desde la interdependencia que permite a las personas crecer en conjunto.
Formación integral y sentido de comunidad
Complementariamente, el director de la Escuela de Tecnología Médica, Claudio Zett, subrayó que promover la sana convivencia es central en el quehacer universitario. “No solo formamos profesionales, sino también personas capaces de colaborar, respetar y acoger. Esos aprendizajes son tan relevantes como los contenidos disciplinares”, sostuvo.
Asimismo, destacó que gestos cotidianos, como apoyar a compañeros, fortalecen la confianza y el sentido de pertenencia y generan redes que perduran más allá de la etapa universitaria.
Una convivencia basada en valores
Por su parte, la consejera superior y académica de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte, Lorena Jorquera, enfatizó en el carácter profundo de la convivencia universitaria, vinculándola con valores como el respeto, el diálogo y la dignidad humana.
“La sana convivencia no implica evitar los conflictos, sino enfrentarlos desde una actitud ética y constructiva. Se trata de reconocer al otro como alguien valioso, con quien se construye comunidad en la búsqueda del bien común”, señaló.
Desde esta perspectiva, la campaña también releva mensajes como “Si no hay respeto, no hay convivencia. En la PUCV no es tolerable la violencia”, reforzando la idea de que el diálogo y las ideas son el único camino legítimo para resolver diferencias.
Diversidad como riqueza y desafío
El académico del Instituto de Historia y director del CEAL, David Aceituno, puso el acento en la diversidad como uno de los principales valores de la Universidad: “Tenemos estudiantes con distintas culturas, visiones y experiencias, y eso es una riqueza que debemos cuidar”.
“La Universidad es un espacio privilegiado para dialogar, conocernos y aprender a convivir con nuestras diferencias. Esa es parte de nuestra identidad y un valor que debemos proyectar”, añadió.
En coherencia con ello, la campaña promueve mensajes como “No seas espectador en la PUCV. Si ves violencia, no te quedes en silencio. Respetémonos”, apelando a la responsabilidad activa de cada integrante de la comunidad.
Un compromiso compartido
La campaña institucional por la sana convivencia y el buen trato refuerza la importancia de cuidar el entorno universitario como una forma de cuidado colectivo, bajo la premisa de que “Cuidar nuestro entorno es cuidarnos entre nosotros. La PUCV es su casa. Di NO a la violencia”.
De este modo, la PUCV reafirma su compromiso con la construcción de una comunidad basada en la dignidad de las personas, donde el respeto, la empatía y la responsabilidad orienten la vida universitaria.
La campaña de Sana Convivencia apela a la definición de espacios libres de violencia como parte de una tarea cotidiana y compartida, donde cada uno y una tiene un rol insustituible: “En la PUCV nos respetamos todos”.
Por Juan Pablo Guerra
Dirección de Comunicación Estratégica