Experto analizó cambios en el clima de la zona central: "A futuro va a haber una disminución en las precipitaciones"

El Dr. Jonathan Barichivich está colaborando como profesor invitado en el Laboratorio de Dendrocronología y Estudios Ambientales del Instituto de Geografía de nuestra Casa de Estudios.

03.07.2017

La sequía y el cambio climático son términos que cada vez se escuchan con mayor frecuencia no sólo entre la comunidad científica internacional, sino que también en los medios de comunicación social. El clima de nuestro planeta está variando rápidamente y no es extraño encontrar altas temperaturas en verano, como también repentinas lluvias que en pocas horas terminan inundando las ciudades. Las marejadas son un fenómeno recurrente, por ejemplo, en las costas del litoral central de nuestro país y generan importantes daños en la infraestructura urbana.

Lo que no se sabe es que muchos fenómenos de estas características ocurrieron hace más de 400 años y hay una alta probabilidad de que vuelvan a suceder. Por eso, es interesante realizar modelos climáticos donde se puedan efectuar estimaciones y prevenir el riesgo a futuro.

El Dr. Jonathan Barichivich cuenta con estudios postdoctorales en Francia e Inglaterra y está colaborando como profesor invitado en el Laboratorio de Dendrocronología y Estudios Ambientales del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. El experto recientemente expuso en la Casa Central donde efectuó la ponencia titulada “Viendo la sequía a través de los árboles: Primer atlas de sequía para Sudamérica desde 1400”.

El investigador planteó que el crecimiento anual en los anillos de madera de los árboles en algunos sitios se relaciona con la humedad disponible en el suelo para sostener la fotosíntesis y el crecimiento celular. Esta relación puede ser usada para inferir estadísticamente las variaciones pasadas en la hidrología de una región.

En el caso de Chile, el experto agregó que como una constante se aprecia una disminución en las precipitaciones durante los últimos 50 años en la zona central. En esta área, además se ha descubierto que en otros periodos de la historia ha habido sequías prolongadas como las ocurridas a principios del siglo XX y en la década de los años 60, sin embargo, ninguna tan extensa como la actual que comenzó en 2010.

LOS ÁRBOLES COMO INDICADORES DEL CLIMA

A nivel internacional, los científicos que utilizan la Dendrocronología, analizando los anillos de los árboles, han desarrollado una serie de mapas de sequía utilizando la información que éstos entregan. En Estados Unidos, por ejemplo, se desarrolló un extenso mapa que abarca el periodo de 1600 y 2005, en Asia hay otro que contempla la fase entre 1300 y 2005, México desarrolló un mapa entre 1400 y 2012 y Australia cuenta con uno que abarca el periodo entre 1500 y 2012.

A nivel de la zona central en Chile, el Dr. Barichivich señaló que analizando los anillos de los árboles se descubrió que alrededor de 1775 hubo una sequía importante, la que se intensificó en la década de 1791 con patrones similares a la actual, pero nunca tan extensa.

“La sequía se ha vuelto un factor importante durante los últimos años, lo que se vincula además con el cambio de uso de suelo en la zona central. Con la tecnología existente hoy se puede ver qué tan anómalo puede ser este periodo y es posible ampliar las mediciones a las cuencas de los ríos para tener una muestra más representativa del país. Con esta información es posible tomar mejores decisiones y ampliar la información para los municipios y los gobiernos locales, contribuyendo a un mejor desarrollo de las políticas públicas”, agregó.

¿Cómo ha evolucionado nuestra región respecto al resto del país en el ámbito de la sequía?

“La zona central de Chile en términos generales se comporta de manera muy parecida. Tiene variaciones locales entre una región a otra, pero éstas no son dominantes. Hay un gradiente desde el desierto hasta la zona mediterránea en Concepción y la zona lluviosa desde Valdivia al sur. El cambio que está teniendo el sistema climático es gradual. Esto se vincula con los eventos extremos como la megasequía actual que experimentamos desde 2010 a la fecha que es característica, pues no fue tan severa en un año particular, pero ha sido muy larga, con un déficit de precipitaciones en toda la región. Sumado a esto ha habido altas temperaturas con más pérdida de agua en la atmósfera, lo que agrava el déficit”.

“En términos de la región, esta sequía es excepcional y se comporta parecido pues está bajo la misma banda climática. Hay variaciones en los valles por la tipografía, lo que lleva a agravar la sequía en algunas partes. La falta de agua depende también del acceso al recurso en áreas subterráneas”.

¿Es posible esperar que se repitan las sequías prolongadas como la actual?   

“A futuro va a haber una disminución en las precipitaciones, más que entrar en una sequía entendida como evento extremo, lo que tendremos será un cambio en el clima, como una sequía permanente (…) Estos fenómenos generan una mayor probabilidad de ocurrencia de incendios y hay otros factores vinculados al cambio de uso de suelo con madera acumulada para quemar y sin un ordenamiento. Si esto se quema, las plantaciones se vinculan a las ciudades y generan un caos. Es una interacción entre clima y cambio del uso de la tierra, lo que es algo que las autoridades deben contemplar en el ordenamiento urbano porque tendremos un clima más seco y con una probabilidad mayor de incendios. Se requiere vincular el comportamiento de los bosques y las ciudades para prevenir los desastres”.     

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio