Un millennial en la empresa: ¿quién debe adaptarse a quién?

Son la generación más numerosa del país y se espera que para 2020 representen más del 50 por ciento de la fuerza laboral.

Que tienen poca tolerancia a la frustración, que son individualistas y privilegian su calidad de vida por sobre todo. Que tienen una alta movilidad laboral y serían fácilmente adaptables a los cambios. Mucho se dice sobre la generación conocida como millennial, o generación Y, la de los nacidos entre 1977 y el 2000. Aquellos que crecieron durante el cambio de milenio y fueron testigos de vertiginosos cambios en materia tecnológica.

En Chile hay más de 5 millones de millennials, de acuerdo a las cifras del Censo 2017. Es la generación más numerosa del país y para 2020 representarán más del 50 por ciento de la fuera laboral, según indican datos de Laborum.

Durante la infancia y adolescencia de esta generación se transitó desde ver la TV a color hasta las pantallas planas, del VHS al DVD y las películas en formato digital, del teléfono y los computadores de escritorio a los smartphone y los laptop.

Hace un tiempo que la masiva llegada de los millennials al mundo del trabajo ya comenzó, generando un profundo impacto y siendo protagonistas de importantes transformaciones no solo en lo político y social. También en la forma de trabajo de las organizaciones ‒principalmente gobernadas por las generaciones predecesoras–, las cuales se ven en la necesidad comprender e incorporar una nueva forma de entender la relación entre trabajo y tiempo libre, los liderazgos y el aprovechamiento de las tecnologías.

DIME CUÁNDO NACISTE Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

La periodista argentina Débora López de Gomara, en su libro “Generación millennial: Quiénes son y a dónde van”, sostiene que las generaciones nacen frente a una necesidad cultural de categorizar a las personas nacidas durante cierto período. Así es como los nombres con los que se denomina a cada una provienen de la cultura popular, a partir de algún acontecimiento histórico, un cambio social o demográfico rápido, o un cambio en el calendario, como es el caso de la llegada del año 2000.

El académico de la Escuela de Negocios y Economía PUCV, y Doctor en Ciencias Sociales de la Universite Catholique de Louvain, Fernando Alvarado, explica que una generación es un conjunto de personas que nacieron en una época determinada, bajo el supuesto de que están marcados por sucesos políticos, culturales y económicos.

Y aunque estos grupos que viven durante un mismo período histórico reciben estímulos culturales y sociales similares, no son homogéneos. “Las generaciones tienen una gran heterogeneidad, pues están marcadas por muchas cosas, como la familia, la religión y clases sociales. Hay mucha diversidad. Sin embargo hay rasgos generales o determinados hechos que las marcan, como ocurre con los millennials y la tecnología”, plantea Alvarado.

MILLENNIALS BAJO EL LENTE

De acuerdo con el académico, algo que marca a la generación millennial es la aparición de internet, las redes sociales y la globalización. Por eso y más es que están acostumbrados a los cambios constantes y la aparición de nuevas plataformas y tecnologías que rápidamente sustituyen a las antiguas.

Así como los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964) estuvieron marcados por el fin de la II Guerra Mundial  y la generación X por el deseo de surgir en lo laboral, los millennials o generación Y lo están por internet y la globalización. No obstante, Alvarado recomienda tomar esta información de contexto con cautela, pues, por ejemplo, el acceso a internet no es igual en todos los sectores de la población, o un millennial latinoamericano no es idéntico a uno europeo.

El Doctor en Ciencias Sociales recoge los resultados del trabajo de López de Gomara, quien plantea dos características que diferencian a esta generación de sus predecesoras: la inmediatez y la búsqueda de resultados.  Priorizan la vocación por sobre los aspectos económicos al momento de elegir una carrera, además de dar una gran importancia al perfeccionamiento y a aprender más cosas de las que hacen en sus labores diarias.

A diferencia de sus padres, que desarrollaron su vida laboral enfocados en la estabilidad y el ascenso progresivo, los millennials buscan modificar las tradicionalmente verticales estructuras de trabajo, privilegiando modelos horizontales, con jefaturas accesibles, el aprecio por las ideas y un progreso constante. Evidentemente no le tienen miedo al cambio: buscan su felicidad, y cuando sienten que un trabajo ya no los motiva, se van en busca de su próxima aventura laboral.

EL ROL DE LA ORGANIZACIÓN

Aunque sin desestimar la  afirmación anterior, Fernando Alvarado advierte que la alta movilidad millennial no se debe exclusivamente a sus características generacionales. También hay una gran responsabilidad por parte de las organizaciones en términos de saber generar un clima propicio para el desarrollo laboral.

“El joven que está recién ingresando a su trabajo, que no es casado, no tiene obligaciones familiares, tiene otra mentalidad. Él no va a ser leal a una organización si ésta no lo conquista. Un error grave de muchas organizaciones es creer que son lo mejor, y bajo esa idea piensan que sus trabajadores debieran quedarse eternamente. Pero a veces las personas tienen otras alternativas, tal vez en una organización con menos prestigio, pero con un trabajo que les resulta mucho más agradable”, afirma.

En ese sentido, la cultura organizacional tiene una gran importancia y es importante tratarla. “Hay culturas organizacionales más fáciles de llevar para la gente que ingresa y otras que son más duras. Hay una cuestión de doble vía: las organizaciones se tienen que adaptar a los millennials y estos mismos se tienen que acostumbrar a este mundo laboral nuevo”, sostiene Alvarado.

“Los jóvenes prefieren un clima laboral y organizacional más agradable; también quieren tiempo para estar con sus familias. La relación familia/trabajo es una variable extraordinariamente importante. Profesionales muy destacados eligen optar por otro camino laboral en la búsqueda de más tiempo para estar con sus familias”, desarrolla. 

Es más, existen posturas que plantean que en la medida que existan mejores condiciones laborales, los jóvenes no migrarán de una organización a otra. El desafío está en entender la convivencia con los millennials no desde la tensión por sus particularidades, sino saber aprovechar las características positivas que pueden traer a una organización, como la innovación, ideas frescas y adaptación a los cambios. Ello sin perder de vista que una organización que valora y aprovecha sus talentos, genera espacios aptos para el crecimiento y garantiza un buen ambiente laboral, es tierra fértil para cualquier profesional. ¿Acaso alguien dejaría ir un trabajo así?

Por Nicolás Jara

Dirección General de Vinculación con el Medio