Académica de Trabajo Social expuso en encuentro sobre campamentos organizado por Techo-Chile

La profesora Adela Bork se refirió a los desafíos que enfrentan estos asentamientos urbanos en la región de Valparaíso en un panel donde participó la exministra de Desarrollo Social, María Fernanda Villegas y la dirigente María Medina.

15.12.2016

Esta semana se realizó el encuentro “¿Por qué aumentan los campamentos hoy en Chile?”, organizado por la dirección regional de Techo-Chile, donde participaron como expositoras la exministra de Desarrollo Social y exalumna PUCV, María Fernanda Villegas; la dirigente del campamento Manuel Bustos de Viña del Mar, María Medina; y la académica de la Escuela de Trabajo Social, Adela Bork.

Para comenzar la actividad, el director regional de TECHO-Chile en Valparaíso, Felipe Ríos, realizó la presentación del Catastro de Campamentos lanzado por la fundación a inicios del mes de septiembre, haciendo también un contraste entre estos resultados y los de la encuesta Casen 2015.

“Muchas veces la realidad de las familias en situación de campamentos es invisible. No es un tema de discusión y mucho menos una prioridad para las políticas públicas, por lo tanto buscaremos generar muchas más instancias como ésta para poner el tema de los campamentos en la agenda”, indicó Ríos.

La profesora Adela Bork valoró este encuentro considerando la paradoja que vive nuestro país situado en el listado de la OCDE y subiendo el Producto Interno Bruto, pero por otro lado, con ciudadanos viviendo en condiciones de alta precariedad, lo que se supone debería estar resuelto.  

“Las características de los campamentos son muy distintas, respecto al norte, centro y sur. Cuando se generalizan los campamentos se pierden ciertas singularidades que han ido construyendo. Por otro lado, al interior de una misma región hay que hacer las diferencias entre un campamento que tiene más trabajo de organización política respecto a otros que son más dependientes de los organismos del Estado”, precisó.

La académica indicó que dentro de los campamentos se está gestionando de manera particular la vida social. Hay hombres, mujeres, niños y jóvenes que están creando una forma de resistir las adversidades y enfrentar esas condiciones de vulnerabilidad y pobreza. De alguna manera, afrontan en grupo los desafíos de la vida cotidiana.

LA MALA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

La Doctora en Sociología planteó que a nivel estructural nuestro país presenta una creciente concentración de la riqueza, lo que se refleja en condiciones de precariedad, pobreza y falta de políticas públicas.

“En Chile, el quintil más rico participa del 45% de todo el PIB y por lo tanto, la gestión social se realiza con una alta desigualdad económica, política, social y simbólica. Por otro lado, la sociedad elude las responsabilidades asignadas. Los campamentos –nos guste o no- están en la ciudad y eso se olvida cada cierto tiempo. Quienes gestionan los territorios están ausentes. Desde los propios habitantes de los campamentos hay una reivindicación directa al Estado y no hay una conexión con los municipios”, lamentó.

Una de las grandes paradojas que enfrenta nuestro país es que el campamento más grande de Chile está en Viña del Mar, ciudad que tiene muchos indicadores que la identifican como una ciudad de buen vivir, turística y moderna.

“Hay formas de instalación y de asentamientos irregulares que muchas veces se iniciaron como formas de apropiación de terreno que se encontraba en áreas verdes o particulares. Viña del Mar ha tenido una forma de habitabilidad en los cerros que ha tenido una cierta irregularidad y también está presente la autoconstrucción. Hay muchos sectores que obedecieron a eso, lo que se vincula a las poblaciones obreras que se fueron instalando”, complementó.

La profesora Bork expuso que en el caso de Viña del Mar además hay un déficit de terreno y viviendas que es histórico. En 1990, por ejemplo, había un déficit considerable de viviendas porque durante el periodo de la dictadura militar no hubo una práctica de habitabilidad política y hubo procesos de erradicación y de radicación forzosa, separando a ciertos grupos humanos para que no pudiesen continuar con su organización.

“Desde 1990 se inician las políticas de vivienda pero con una mirada en ocasiones de corto plazo, donde se construyen con el ideario del gobierno de turno, no como una política de Estado que incorpore la vivienda como un derecho. Esta es una gestión  pública y vocación política que no ha podido consolidar el déficit de vivienda”, puntualizó la profesora Bork.

En las propias familias de los campamentos hay un efecto transgeneracional pues los hijos se van instalando después allí y se configuran nuevas familias, lo que contribuye a su crecimiento explosivo.

“En nuestros países de América Latina, el Estado no ha logrado generar condiciones de una mayor justicia social en los campamentos. La pobreza está siempre en el discurso. Es un fenómeno que sirve a la narrativa política y es utilizada en periodos eleccionarios. Habría que preguntarse si en la falta de recursos se esconde una falta de voluntad política. El campamento demuestra que el desarrollo humano va más allá del indicador del Producto Interno Bruto y es un indicador directo del nivel de desarrollo humano insuficiente. En América Latina es un desafío que llega a todas las sociedades”, concluyó.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio