Experta estadounidense e implementación del ABP: “Tenemos estudiantes mejor preparados para ser globalmente competitivos”

Experta estadounidense cuenta su experiencia de ejecución de la metodología de “Aprendizaje basado en problemas” en el área de ciencias de su secundaria, que pudo realizar gracias a un fondo de innovación del Departamento de Educación de Estados Unidos.

21.06.2016

Preparar a los estudiantes para la universidad y carreras con habilidades del siglo XXI, acortar la brecha en el rendimiento y resultados de pruebas, y alcanzar equidad para más estudiantes, son algunas de las razones que motivaron a Lisa Neshyba, profesora de Química de la Secundaria Sammemish, de Estados Unidos, a concentrar sus esfuerzos en la búsqueda de un cambio que, para ella, era más que necesario para avanzar en la enseñanza.

Y al buscar una innovación que ayudara a avanzar en las diversas necesidades de los estudiantes, la atención de Lisa, y otros de sus compañeros y expertos, se enfocó en una especial herramienta: el PBL (ABP), metodología que busca promover el aprendizaje autónomo de los estudiantes, guiándolos a través de distintos problemas. De esta forma, pudo llevar a cabo la implementación de la metodología ABP, “Aprendizaje basado en problemas”, en el área de ciencias de su secundaria, gracias a un fondo de innovación del Departamento de Educación de Estados Unidos.  

Se adoptaron, entonces, siete elementos del cambio clave, como marco referencial del ABP: la voz de los estudiantes, definir la resolución de problemas auténticos, auténticas evaluaciones, PBL Course Development: Colaboración Among Colleagues, conversaciones académicas, expertise y Culturally Responsive Instruction. Estos siete elementos fueron desarrollados en colaboración con la Universidad de Washington, en particular con el Centro de Enseñanza de Matemáticas y Ciencias.  

“Dos investigadores del centro trabajaron cercanamente con nosotros. La definición de los elementos fue basada en la literatura y también en lo que identificamos como habilidades importantes que los empleadores buscaban en postulantes a trabajos en el área de ciencias e ingeniería, de manera que nuestros alumnos estuviesen preparados tanto para la universidad como para el mundo laboral. También se consideró la experiencia de los mismos profesores de la secundaria en la sala de clases. Consideramos qué elementos eran realmente importantes para que nuestros estudiantes se convirtieran en los que que queríamos que fuesen”, explica.

RESISTENCIA AL CAMBIO

Como todo cambio, en un comienzo la implementación de esta nueva metodología evidenció cierto rechazo de parte de profesores y alumnos. Según la experta, “fue muy difícil, no sólo con los profesores, sino también en introducir este cambio debido a la resistencia en muchos alumnos. Sin embargo, este tipo de resistencia y dificultad se presentaron sólo al comienzo, porque una vez que se introduce una práctica como ésta en la cultura organizacional, ya no hay tantos cuestionamientos”.

“Lo que pasó con los estudiantes es que luego de un par de años, ya no cuestionaban tanto el método y pensaban: ‘¡oh! estoy en una secundaria que basa su enseñanza en ABP, aquí es donde estudio y puedo hacer cosas geniales con personas espectaculares, cosas que ninguno de mis amigos de otras secundarias están haciendo. Ellos no están como yo realizando experimentos en investigación del cáncer con un profesor universitario que está trabajando en estos temas’. Con este tipo de acciones los estudiantes sienten un real sentimiento de orgullo”, añade.  

En un comienzo, la resistencia al cambio de parte de los estudiantes se presentó principalmente en dos grupos: el 10% mejor del colegio y en algunos estudiantes que no estaban en este 10%, pero que estaban en primer y tercer año de secundaria con el sistema antiguo, y en segundo y cuarto cuando fue introducido el cambio. Para ellos, en particular, fue muy difícil adaptarse a esta nueva forma de aprendizaje. De hecho, existía hostilidad en estos grupos frente al trabajo que debían realizar en las clases basadas en ABP.

“Escuchaba frecuentemente en mi clase: ‘odio ABP, esto es tonto, no estoy aprendiendo nada’. Un ejemplo bien representativo se dio en mi clase de Ciencias Medioambientales, en la que los estudiantes tenían el desafío de crear una granja autosustentable a medida que se le presentaban diversos problemas. Así, por ejemplo, el primer desafío de los estudiantes era diseñar la granja. Una vez que ya estaba diseñada, nosotros les decíamos que ahora tenían una plaga de insectos. ¿Qué harán ahora? Una estudiante en la clase odiaba PBL, y a pesar de eso ella diseñó la mejor granja. Al final del curso nos dijo: ‘puedo probarles que ABP no funciona, porque no aprendí nada de ustedes, mis profesores, sino que tuve que hacer toda la investigación sola. Tuve que leer mucho y preguntarle a mi tía. La única razón por la que tuve buenos resultados fue porque hice todo por mi cuenta’. La ironía de su discurso es que ésa es exactamente la definición de Aprendizaje Basado en Problemas”, cuenta la académica.

Respecto a los profesores, algunos de ellos no convirtieron sus asignaturas a ABP porque no estaban convencidos de la metodología. Sin embargo, según Lisa, “es inevitable que se arrastren en este remolino de cambios cuando en la secundaria se estaban realizando cambios culturales importantes. Además, no era necesario que todos los profesores cambiaran su asignatura, ya que los alumnos, al cursar otras asignaturas basadas en ABP, mejoraban significativamente su rendimiento y aprendizaje en todas sus clases”.

ESTUDIANTES COMPETITIVOS

¿Qué es el ABP? “Para nosotros es: estudiantes que trabajan juntos activamente para resolver un problema mal definido, puede ser grande o pequeño, para los que no existe una solución única. En última instancia se trata de estudiantes que aprenden el contenido a través de la solución a este problema”, sostiene la experta.  

Gracias a la implementación de esta metodología se obtuvieron importantes beneficios. “Tenemos estudiantes mejor preparados para ser globalmente competitivos en la universidad y en el mundo laboral. No estamos graduando suficientes estudiantes con las habilidades del siglo XXI. En carreras y trabajos del área de Ciencias e Ingeniería, en los Estados Unidos, se están ‘importando’ estudiantes y egresados de todo el mundo, cuando lo que deberíamos estar haciendo es entrenar a nuestros propios alumnos en esta área. Es por esto que creo que al aplicar la metodología de ABP el principal beneficio lo viven los estudiantes, ellos se convierten en estudiantes mejor preparados para la universidad y para la vida laboral”, afirma Lisa.  

“Estamos colaborando con un profesor de la Universidad de Oregón que definió una forma de evaluar la preparación para la vida universitaria, así como también la habilidad de creatividad y de resolución de problemas, es decir, preparación en STEM. Adicionalmente, hemos visto cómo nuestros estudiantes han mejorado cada año en esa evaluación diseñada por la Universidad de Oregón”, añade.   

Lisa Neshyba presentó esta metodología a docentes de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en la charla denominada “School-wide implementation of PBL at Sammamish High School: An Experience in Transformation” (“Aprendizaje Basado en Problemas: una experiencia de Implementación”), dictada en el contexto del “Plan de Implementación de Metodologías activas en Ingeniería”, promovido por el programa de “Educación en Ingeniería” del Proyecto Ingeniería 2030.

Por Vanessa Varas

Facultad de Ingeniería PUCV