José Joaquín Brunner expone sobre avances y retrocesos de la reforma a la Educación Superior

El investigador de la Universidad Diego Portales participó en el Curso de Especialización en Gestión de Instituciones de Educación Superior, organizado por la Rectoría de la PUCV.

19.01.2017

¿De qué hablamos cuando nos referimos a la reforma a la educación superior? Con esta pregunta comenzó la ponencia que efectuó el académico y director de la Cátedra UNESCO de Políticas Comparadas de Educación Superior de la Universidad Diego Portales y exministro Secretario General de Gobierno, José Joaquín Brunner, en la PUCV.

Su arribo a nuestra Casa de Estudios se produjo en el marco del Curso de Especialización en Gestión de Instituciones de Educación Superior, organizado por la Rectoría de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que se efectuó esta semana para directivos y académicos.

Brunner cuenta con una amplia experiencia en el ámbito de la educación superior tanto en Chile como en el extranjero. En efecto, ha realizado asesorías para el Banco Mundial, OECD, BID, UNESCO, UNICEF, PNUD, entre otros organismos y ha sido profesor invitado en universidades de Colombia, España, México y Países Bajos.

El académico se refirió al cambio de paradigma que estamos viviendo en Chile pasando de una educación superior que era considerada un bien de consumo a un derecho social, cambiando de un modelo neoliberal a otro más cercano a la socialdemocracia.

“Es pasar de una lógica donde parecía natural que la educación se transara en el mercado a otro donde se plantea que esta es un derecho donde todos podemos acceder a la universidad, independiente de nuestra condición socioeconómica. Este cambio de paradigma no ha sido fácil considerando que el 85% de nuestras instituciones universitarias son privadas y antes de la aplicación de la gratuidad alrededor de dos tercios del gasto total de la educación superior provenía de fuentes privadas, con grandes aportes de las familias”, explicó.

El exministro se refirió a algunos aspectos que contempla la actual reforma a la educación superior que incluye la creación de dos nuevas universidades y la instalación de 15 CFT.

“Hasta el momento, la reforma se ha concentrado en un grupo de enunciados declarativos y una glosa presupuestaria. Pero la ley de Educación Superior ha tenido una gran repercusión en el parlamento y diversos actores han planteado su opinión. Entre ellos, hay corporaciones de universidades, instituciones, movimientos estudiantiles, científicos, comunidades expertas, partidos oficialistas y opositores, gremios profesionales, medios de comunicación regionales e internacionales. No es fácil ponerse de acuerdo”, advirtió.

PROBLEMAS DE GOBERNABILIDAD

Brunner señaló que en la actualidad no existe consenso a nivel general hacia dónde va la reforma a la educación superior. “Hay un problema de gobernabilidad en el sistema, no hay una agenda clara, ni una carta de navegación. Se aprecia una crisis de efectividad en los diseños. Es un barco que navega sin pilotaje y se mueve de acuerdo a las corrientes. Las universidades se encuentran estancadas en materias presupuestarias y dos tercios no están a favor de la reforma”, planteó.

En el ámbito de la comunidad experta, el académico agregó que están divididas las posturas entre las opiniones técnicas y las preferencias ideológicas.

Sobre lo que va a ocurrir con el proyecto, propuso tres caminos: un sendero gradual e incremental lleno de fricciones donde se avanzará lentamente hacia la gratuidad universal; una vía de avance hacia un sistema mixto de educación corregido hacia fines públicos con medios diversos; y el otro es emular lo ocurrido en América Latina donde la educación estatal es gratuita y se ofrecen incentivos o becas para la educación privada como ocurre en Brasil, Colombia o México.

Una crítica que esbozó Brunner se vincula con las fuentes de financiamiento para la educación superior en Chile, tomando como ejemplo a un país como Suecia que es el que más destina recursos públicos para las universidades y centros de formación técnica, llegando al 2,1% del PIB, aunque aclaró que el 50% del Producto Interno Bruto sueco se recauda a través de impuestos, cifra que en el caso chileno no llega al 23%.

En la actualidad, Chile está destinando el 2,4 del PIB para la educación superior sumando fuentes privadas y públicas. “Estamos haciendo un esfuerzo más grande que en Suecia, pero con la mitad de los recursos”, advirtió.

Finalmente, el profesor criticó la creación de un Ministerio de Ciencias y Tecnologías que no incluya en su interior a la educación superior. “Conicyt se ha desarrollado en conjunto con las universidades. Mi temor se relaciona con que se potencien las ciencias duras en desmedro de las ciencias sociales, las humanidades y las artes, que siempre han sido débiles en comparación al financiamiento y al protagonismo que tienen las ciencias más duras dentro de Conicyt”, concluyó.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio