
Foto: Lorenzo Moscia
El cardenal portugués José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano, abordó en una entrevista concedida al diario La Tercera los desafíos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial, y la necesidad de preservar la dimensión humana frente a las profundas transformaciones de la era digital.
Desde su labor en el Vaticano, el cardenal ha impulsado distintas iniciativas destinadas a promover el diálogo entre la Iglesia, la cultura y la sociedad contemporánea. Entre ellas se encuentra Conciliazione 5, una galería de arte tradicional inaugurada en 2025 en Roma, y este año impulsó una Trienal de Arte Contemporáneo, junto a universidades católicas de distintos países, que busca generar espacios de reflexión en torno a los desafíos del presente y a las transformaciones que experimenta el mundo.
El también poeta y escritor destacó el valor de la creación artística como una vía para comprender las preguntas y sentimientos de la sociedad actual. “El arte es un lenguaje que nos permite ir al fondo de la experiencia humana e identificar más inmediatamente las grandes preguntas, el sentimiento de nuestro tiempo”, señaló.
En esa línea, resaltó su capacidad para conectar a personas y comunidades, más allá de las fronteras culturales y lingüísticas. “El arte hace de nosotros una especie de vasos comunicantes, por eso es un lenguaje privilegiado para poner en comunicación a los grupos humanos”, afirmó.
La IA y el desafío de preservar lo humano
Consultado por La Tercera sobre de los desafíos que plantea la inteligencia artificial, Tolentino sostuvo en la entrevista que la discusión debe ir más allá de sus aspectos técnicos y considerar las consecuencias que esta transformación tiene para las personas.
“Es verdad que la inteligencia artificial es un tema muy importante en la Magnifica Humanitas, pero el tema es lo humano en la era digital”, subrayó.
En este contexto, llamó a preguntarse cómo desarrollar y proteger la dimensión humana en una época marcada por una creciente presencia de la tecnología. “¿Cómo desarrollar nuestra humanidad? ¿Cómo custodiar en nosotros la humanidad en un tiempo de tecnología invasiva?”, planteó.
Para el cardenal, quienes se dedican a la creación y la cultura cumplen un papel especialmente relevante en este proceso, al ser capaces de expresar realidades y sentimientos que muchas veces permanecen invisibles.
“Los artistas tienen aquí un papel de gran impacto social, porque son como antenas de lo humano, y de lo humano a veces más frágil. Ayudan a dar voz y a dar imagen a lo que no se ve inmediatamente o que no se escucha, que es el sentimiento sumergido de nuestro tiempo”, sostuvo.
Respecto de la inteligencia artificial, Tolentino reconoció su enorme potencial, pero también advirtió sobre la magnitud de sus efectos. “Es una oportunidad gigante, porque realmente abre nuevas posibilidades y ciertamente en muchos campos constituirá una ayuda, un desarrollo enorme y nos abrirá un magnífico mundo nuevo”, afirmó. Sin embargo, agregó: “La transformación que la inteligencia artificial trae es tan grande que puede escaparse de la mano del hombre”.
Por ello, enfatizó la importancia de educar para un uso responsable de esta tecnología y evitar que se convierta en un factor que profundice las desigualdades. “Es una cuestión de tener verdaderamente el control, que la IA no sea un arma para agravar las desigualdades, no sea un poder en manos de pocos, sino un bien compartido al servicio de toda la humanidad”, señaló.
Finalmente, llamó a ampliar la conversación sobre inteligencia artificial hacia sus efectos sociales y humanos. “Necesitamos hablar sobre la inteligencia artificial no de un modo técnico, sino sobre las consecuencias humanas de este cambio de época”, concluyó.
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