
Nuestra Universidad, a través de la Vicerrectoría Académica y la Dirección de Desarrollo Docente, continúa fortaleciendo sus procesos de evaluación de la docencia, actualizando instrumentos para mejorar el análisis de la información y entregar resultados que contribuyan de manera más efectiva a la toma de decisiones y al desarrollo docente. Se trata de un trabajo que se enmarca en un proceso de mejora continua, orientado a que cada unidad académica cuente con información cada vez más pertinente, comprensible y oportuna para apoyar la gestión de la docencia.
Uno de los principales avances ha sido la incorporación de inteligencia artificial como apoyo al análisis de las respuestas abiertas del Cuestionario de Opinión Estudiantil (COE). Durante 2025, este trabajo permitió sistematizar de manera más eficiente la información cualitativa recogida a través del instrumento y elaborar informes dirigidos a cada unidad académica, cuyos resultados y retroalimentación han entregado insumos orientadores a los equipos directivos, perfeccionando progresivamente la estructura y utilidad de los reportes entregados.
Juan Pablo Lobos, coordinador del área de Evaluación de la Dirección de Desarrollo Docente, explicó: “La incorporación de inteligencia artificial nos ha permitido sistematizar de manera más eficiente la información cualitativa que entregan las y los estudiantes a través del COE, lo que se traduce en informes que orientan de mejor manera a los equipos directivos de cada unidad académica”.
Dentro del conjunto de actualizaciones se encuentra también el fortalecimiento de la evaluación docente en el pregrado y en los programas de postgrado, actualizada al Marco de Cualificación de la Docencia Universitaria (MACU), avanzando desde una estructura de cinco hacia ocho dimensiones de evaluación. Este ajuste busca obtener una mirada más amplia de la experiencia formativa y de las prácticas docentes, incorporando aspectos que antes no eran relevados de manera explícita en los instrumentos utilizados por la Universidad.
Sobre este punto, Lobos agregó: “Pasar de cinco a ocho dimensiones de evaluación nos permite obtener una mirada más amplia de la experiencia formativa y de las prácticas docentes, tanto en pregrado como en los programas de postgrado, entregando insumos más completos para el desarrollo de nuestras y nuestros docentes”.
Estos avances forman parte de un proceso de mejora continua orientado a contar con información cada vez más pertinente, comprensible y oportuna, fortaleciendo el uso de la evaluación docente como una herramienta para la retroalimentación, la reflexión sobre la práctica y el mejoramiento de la calidad de la formación en la PUCV.
Por Ayskée Solís H.
Dirección de Desarrollo Docente