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Música y química: una historia de vida

14/03/2025

La química está un poco más escondida en la música que otras ciencias, explica Manuel Bravo, profesor y decano de la Facultad de Ciencias PUCV. “Más que nada aparece en los materiales que se utilizan para construir y darle cierta estabilidad a los instrumentos. La calidad de las cuerdas, por ejemplo, tienen mucho que ver con la química porque es su composición la que determina finalmente si va a durar más, si va a durar menos, si tiene un sonido más brillante u opaco, o si logras un sonido más bajo o menos bajo”.

Si bien esta relación parece estar oculta para la percepción común de las personas, en el decano ambas disciplinas se hacen evidentes al ojo externo. Una es más pública que la otra, indudablemente. Ser académico del Instituto de Química, hacer clases e investigaciones son parte del día a día reconocido por el mundo universitario. La música, en cambio, se delata en la mirada. Si bien sólo un selecto grupo tiene acceso a sus videos y variados covers, es evidente su satisfacción cuando alguien conversa sobre canciones, guitarras e instrumentos.

El “guitarrista aficionado”, como se describe, tiene origen en la infancia. Manuel recuerda que todo inició cuando en el colegio tuvo que elegir el clásico “artes o música”. “No tenía muchas habilidades para el dibujo, entonces la música apareció naturalmente como una opción. En el desarrollo de esta asignatura me empecé a dar cuenta que me gustaba y tenía cierta facilidad”. Tras este primer acercamiento, entre los 14 y 15 años comenzó a trazar un camino sin vuelta atrás: “me empezó a gustar el rock y de ahí y pasé a comprarme mi primera guitarra eléctrica”. Años más tarde, el rock comenzaría a sonar como metal.

Lo que inició con rock de los 80-90’s, terminó con Metallica y Megadeth como mayores exponentes. “Estos fueron los dos grupos que, a mí, de alguna manera, me marcaron sobre estilos y sonidos de la música rock”, compartió el profesor del Instituto de Química. “Hoy sigo escuchando  grupos clásicos tales como Led Zeppelin, Judas Priest.ro pero también he agregado algunos mas comerciales como Queen, por ejemplo, y también evolucionado harto en lo que es la música más progresiva. Hoy escucho mucho Dream theater, Soen, Tool y Leprous, que es un grupo también relativamente nuevo”.

Este gusto, eso sí, nunca se transformó en un estilo de vida. “Probablemente porque yo estaba muy, y sigo estando, muy vinculado a lo que es la Iglesia Católica. Entonces nunca me llamó la atención los grupos que se formaban en torno a esta música o el estilo de vestimenta tan radical”. Nunca encontraremos una fotografía de Manuel con el pelo largo, aros y vestimenta de cuero, pero como él mismo advierte, “a lo mejor en esa época no lo llevaba por fuera, pero sí por dentro”.

La vida es un musical

“Tengo como cinco amplificadores, varias guitarras… y eso se lo traté de transmitir a mis hijos”. Tal es la relación con la música, que su hijo mayor estuvo cuatro años en una academia siguiendo los pasos de su padre con la guitarra eléctrica. Otro hijo tomó clases de bajo, otro batería, una de sus hijas piano, y así. Agrega: “me falta ver qué va a pasar con mis hijas más chicas, pero imagino que probablemente también van a querer desarrollar alguna actividad vinculada a la música”.

La música y la química se tomaron la historia de vida de Manuel a tal punto que, gracias a esta mezcla, conoció a su esposa. “Mi señora estudiaba acá en la PUCV, Química al igual que yo. En esa época era muy común que ‘las peñas’ se hicieran dentro de la universidad, en ‘La Cafeta’ que estaba en Casa Central. Yo tocaba guitarra, pero nunca canté mucho. Por el contrario, mi mujer canta muy bien, estuvo en el coro de la PUCV por muchos años”.

En ese contexto es que, “había que armar un grupo para cantar en alguna de estas peñas por aniversario del Instituto de Química del cual los dos éramos parte. Y claro, alguien dijo ‘oye, en Química Industrial hay un chiquillo que toca guitarra’; otro dijo ‘acá hay otra chiquilla que canta’; entonces nos juntaron y así empezamos”. Entonces fue la música, no la química lo que les unió. Bueno, sí hubo química, “y sigue habiendo hasta el día de hoy”, cierra.

Facultad de Ciencias PUCV