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Estudian efectos de la borra de café contra el deterioro cognitivo y digestivo

Miércoles 21 de octubre de 2026

Transformar un residuo cotidiano y masivo en una materia prima de alto valor biológico capaz de prevenir el deterioro cognitivo y promover el bienestar digestivo es la gran apuesta del proyecto “Valorización biotecnológica de fracciones moleculares derivada de borra de café mediante evaluación integrada de su potencial neuroprotector y prorreparativa in vitro”, liderado por la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la Universidad.

Se trata de un estudio cuyo principal propósito es valorizar un residuo masivo como la borra de café para transformarlo en un ingrediente o materia prima apta para alimentos funcionales (como yogures, compotas o suplementos) y nutracéuticos orientados al envejecimiento saludable y a la prevención del deterioro cognitivo.

Alejandra Arancibia, investigadora postdoctoral de la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la PUCV e investigadora asociada del proyecto, manifestó que la iniciativa compara dos rutas biotecnológicas para la obtención de bioactivos: la fermentación en sustrato sólido– cuyo efecto neuroprotector ante el estrés celular ya se encuentra validado– y la vía de extracción enzimática.

“El desafío clave es descifrar la mecanística celular exacta a través de la cual estos extractos ejercen la protección cerebral y determinar si el proceso enzimático ofrece un rendimiento similar. Esta comparación representa una ventaja crítica a nivel industrial, pues mientras la fermentación sólida requiere unos 15 días, el bioproceso enzimático se ejecuta en pocas horas, optimizando notablemente la rentabilidad y productividad para una futura escala piloto”, explicó Arancibia.

Regeneración intestinal

Junto al foco neuroprotector, el estudio incorpora un hito exploratorio e inédito: evaluar el potencial prorreparativo sobre el epitelio intestinal –la membrana que recubre este órgano– utilizando un modelo in vitro de células de cáncer de colon humano. En este modelo se genera una lesión o herida celular en la capa epitelial para medir la velocidad de cicatrización al ser expuesta a los extractos de borra de café.

“Apostamos a que estos extractos no solo tienen un efecto neuroprotector y antioxidante, sino que también pueden ser prorregenerativos. Es decir, que sean capaces de reparar el epitelio intestinal. Por eso estamos evaluando incorporar estos compuestos en nutracéuticos o alimentos: para reparar daños en el intestino y analizar si, al pasar al sistema circulatorio, conservan su protección en el cerebro”, detalló la investigadora.

El impacto científico, social y ambiental de la propuesta se fundamenta en los principios de la economía circular y la sostenibilidad. Al darle un valor agregado masivo a un subproducto libre de químicos complejos, se abordan problemáticas asociadas a la salud de una población cada vez más envejecida, en línea con la década del envejecimiento saludable declarada por la ONU.

En este sentido, Alejandra Arancibia resaltó que “el objetivo principal de esta investigación es validar una materia prima que podamos escalar a través de fondos concursables hacia el mundo nutracéutico y bioterapéutico, un camino más accesible dentro de la legislación chilena que la industria farmacéutica. Esta materia prima puede incorporarse fácilmente en cápsulas o matrices alimentarias. Así como hoy vemos yogures o gomitas enriquecidos con proteína, imaginamos alimentos funcionales —como compotas o yogures— orientados a la tercera edad o para consumo preventivo, capaces de ofrecer una doble protección: digestiva y neuroprotectora”.

Mirada internacional

El proyecto, adjudicado por el Concurso DI Investigación Asociativa Interdisciplinaria 2026 financiado por la PUCV, cuenta con la participación de los colaboradores internacionales Juliana Castro, de la Universidad ICESI y Oscar Vega, de la Universidad de Antioquia –ambas de Colombia–. Asimismo, contempla un vínculo con la empresa chilena ABIO SpA y articula el trabajo de la Escuela de Ingeniería Bioquímica y la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, junto al centro CREAS, alojado en el Campus Curauma de la PUCV.

Respecto del apoyo recibido, Arancibia destacó que “gracias al aporte de recursos que realiza la Universidad al financiar estudios como éste, podemos mantener la continuidad de nuestros proyectos e ir abriendo nuevas líneas de investigación; nos permite tener la capacidad de seguir investigando y seguir colaborando con lo que nos está pidiendo la sociedad”.

Con este tipo de iniciativas, la PUCV reafirma su compromiso con la generación de conocimiento interdisciplinario con impacto en problemáticas de la Región y del país, que redunda en mejoras concretas para la vida de las personas.

Por Erika Schubert

Dirección de Comunicación Estratégica

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