La Parroquia San Miguel, en el viñamarino barrio de Recreo, conserva vitrales traídos desde el extranjero, altares, imágenes, antiguos púlpitos y los recuerdos de una comunidad que creció junto a los frailes capuchinos. Una parte de esa historia está en documentos y objetos, mientras que la otra solo vive en la memoria de quienes conocieron a los religiosos caminando por el barrio. Un proyecto del Instituto de Historia de nuestra casa de estudios trabaja para reunir esas piezas antes de que los relatos se pierdan.
La investigación busca reconstruir la presencia de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos en la zona desde 1913. También contempla un catálogo del patrimonio artístico-religioso del templo, levantado en la primera mitad del siglo XX, además de materiales de difusión y actividades abiertas a la comunidad.
“Esta parroquia no está en una ruta de paso, hay que venir especialmente para conocerla”, afirmó Diego González, párroco de San Miguel de Recreo. A su juicio, el lugar conserva una riqueza arquitectónica, artística y cultural todavía poco conocida en la región. La iglesia formó parte de un conjunto que incluyó el convento capuchino y mantiene piezas vinculadas con distintas etapas de su historia.
Para reconstruir ese pasado, el equipo ha revisado los diarios La Unión y El Mercurio de Valparaíso, actas de bautismo y matrimonio, fotografías y publicaciones de la parroquia. También ha consultado archivos digitalizados en España para seguir las conexiones de los capuchinos que llegaron desde Navarra. Ángeles Cortés, estudiante de cuarto año y tesista de Licenciatura en Historia, explicó que “un documento preparado con motivo de los 50 años del templo sirvió como punto de partida para rastrear fechas, personas y acontecimientos en fuentes locales y extranjeras”.
Pero los documentos no cuentan todo. Silvana Aravena, coordinadora de la parroquia y guardiana de la Fraternidad de Laicos Capuchinos, recordó a los frailes recorriendo las calles, conversando con los vecinos y regalando estampas y caramelos a los niños. Su familia ha celebrado matrimonios, bautizos y otros momentos importantes en el templo.
Los testimonios aportan información de gran valor, difícil de encontrar en los archivos documentales. En este sentido, Marcelo Valle, estudiante de segundo año de Pedagogía en Historia, destacó la relevancia de escuchar directamente a quienes fueron protagonistas de los procesos históricos estudiados. “No es simplemente un papel que dice que en una fecha pasó algo. Una persona puede contar qué sintió y cómo lo vivió”, sostuvo.
Por su parte, Raúl Burgos, profesor del Instituto de Historia, explicó que la investigación permite apartar la mirada de los grandes centros urbanos y reconocer el valor de otros espacios religiosos de la región. “Estamos reconstruyendo una experiencia local en Recreo”, indicó. A su juicio, estudiar la trayectoria del templo también ayuda a comprender cómo la parroquia contribuyó a formar comunidad y acompañó el desarrollo del sector.
El proyecto también muestra una faceta menos conocida de la labor de quienes estudian Historia. Las y los jóvenes deben localizar fuentes, evaluar información, entrevistar a la comunidad, catalogar objetos y traducir sus hallazgos en contenidos comprensibles. Antonia Valdebenito, estudiante de segundo año de Licenciatura en Historia, ha trabajado con vitrales y estaciones del vía crucis. La experiencia le permitió conocer áreas profesionales vinculadas con el patrimonio y comprobar que la investigación histórica también se desarrolla en terreno y en contacto con las personas.
La iniciativa es liderada por los profesores Raúl Burgos y Pablo García, y cuenta con la participación de los estudiantes Ángeles Cortés, Trinidad Encinas, Patricio Gómez, Antonia Valdebenito y Marcelo Valle, además del párroco Diego González y miembros de la comunidad de San Miguel de Recreo. Los resultados del proyecto se difundirán a través de un catálogo, materiales impresos y digitales, talleres de divulgación y actividades de mediación cultural, con el objetivo de preservar y poner en valor esta historia, facilitando su acceso a la comunidad del barrio, a la ciudad y a las nuevas generaciones.
Por Óscar Ugarte
Programa de Difusión de Pre y Postgrado