
Para Giovanna Lanzarini, enseñar Historia es también una oportunidad para conectar a sus estudiantes con el territorio que habitan. Profesora de Historia del Colegio Sagrada Familia de Puerto Aysén, mediadora de lectura y gestora cultural, la alumni PUCV fue recientemente seleccionada como semifinalista nacional del Global Teacher Prize Chile 2026, en la categoría de Educación Integral.
Desde la Región de Aysén, Lanzarini ha construido una trayectoria marcada por la innovación pedagógica y el desarrollo de proyectos que buscan que los aprendizajes cobren sentido a partir de la realidad local.
“Este reconocimiento es fundamentalmente una oportunidad para visibilizar que, desde una región extrema como Aysén, desarrollamos un trabajo pedagógico muy comprometido, convirtiendo nuestro territorio en nuestra mejor herramienta de aprendizaje”, destacó.
La distinción también representa un respaldo a una trayectoria dedicada a la innovación mediante proyectos educativos. Sin embargo, "no es un logro individual: es también una forma de visibilizar el trabajo colaborativo que realizamos los docentes en el Colegio Sagrada Familia, que nos facilita aplicar estas metodologías en beneficio del desarrollo integral de nuestros estudiantes”, señaló.
Una trayectoria que comenzó en la PUCV
Giovanna Lanzarini es profesora de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Ingresó a los estudios de pregrado en 2004 y, tras egresar, continuó su formación con el Magíster en Historia, manteniendo durante varios años un vínculo académico con su casa de estudios.
Originaria de Quilpué, donde vivió durante su infancia, y posteriormente de Valparaíso, escogió la PUCV atraída por su calidad educativa. “La elegí porque su indiscutible prestigio académico y su vasta trayectoria representaban una garantía de excelencia”, subrayó. A su juicio, esta decisión le permitió adquirir “no solo un sólido respaldo institucional, sino también las herramientas profesionales para desarrollarme como profesora e impactar positivamente en mis estudiantes”.
Entre los aprendizajes que reconoce como fundamentales de su paso por la Universidad destacó la formación integral, entendida como la articulación entre el rigor académico y una profunda dimensión ética y humana. En esa línea, agregó: “Allí aprendí que no basta con enseñar bien la historia o las ciencias sociales; el objetivo final es formar ciudadanos íntegros, críticos y comprometidos con su comunidad”.
Esta perspectiva ha marcado su manera de ejercer la docencia y la ha motivado a desarrollar proyectos que trascienden el aula tradicional y buscan generar un impacto positivo en la trayectoria de sus estudiantes.
Enseñar desde el territorio
Desarrollar su labor docente en Puerto Aysén ha significado para Lanzarini un proceso de aprendizaje permanente. “Mi trabajo se centra en lograr que los conocimientos cobren sentido a través de proyectos concretos y vinculados a nuestra realidad local”, explicó.
En este contexto, uno de los principales desafíos está relacionado con las condiciones geográficas de la zona y las oportunidades disponibles para sus estudiantes. “El mayor reto que enfrentamos es acortar la brecha de oportunidades que a veces impone la geografía, el aislamiento y el clima, trabajando con mucho esfuerzo para que nuestros estudiantes sientan que pueden alcanzar cualquier meta desde su región”, indicó.
La articulación con otras instituciones y el vínculo con la comunidad forman parte de esta labor. Para la docente, una de las experiencias más enriquecedoras es precisamente observar el crecimiento de sus estudiantes a partir de estas iniciativas y de las nuevas oportunidades de aprendizaje que se generan. A ello se suma el modelo pedagógico del establecimiento donde trabaja. “Es un privilegio ejercer en un colegio cuyo modelo educativo se basa en la neurociencia, lo que apunta al desarrollo integral de los estudiantes”, afirmó.
El trabajo colaborativo entre profesores también ocupa un lugar central en esta experiencia. “Es esa red de apoyo institucional y profesional la que nos permite entregar una educación con sentido”, agregó.
Desde Puerto Aysén, Giovanna Lanzarini continúa así una trayectoria docente en la que confluyen la formación disciplinar, el compromiso con sus estudiantes y una mirada de la educación vinculada estrechamente con el territorio. Hoy, su selección como semifinalista del Global Teacher Prize Chile constituye un nuevo reconocimiento a ese camino y una oportunidad para poner en valor el trabajo que desarrollan profesores y comunidades educativas a lo largo del país.
Por Erika Schubert y Daniela Lorca
Dirección de Comunicación Estratégica