
Observar las dificultades que algunas personas enfrentaban para regularse durante las clases y evaluaciones llevó a Mónica Conforti, estudiante de Kinesiología, a buscar una forma de contribuir a la inclusión en los espacios educativos.
Así nació “Sentido y Forma: Reguladores Sensoriales en Sala Impresos en 3D”, un proyecto que utiliza esta tecnología para desarrollar herramientas de apoyo adaptadas a las necesidades de cada estudiante. La iniciativa se adjudicó el Fondo Growing Up: Ejecuta Tu Idea, de Science UP, y ya beneficia a 16 estudiantes vinculados al programa PUCV Inclusiva.
La idea de Mónica contempla la elaboración de kits personalizados que incluyen fidgets —objetos que permiten canalizar la inquietud mediante el movimiento o la manipulación—, junto con una guía y una bitácora, recursos que buscan favorecer la autorregulación sensorial y emocional de los estudiantes durante sus actividades académicas.
De la experiencia en el aula a una solución concreta
El origen de la propuesta se remonta a su propia experiencia como ayudante en distintas asignaturas, donde pudo observar situaciones de desregulación y comprender la importancia de contar con herramientas adecuadas para abordarlas.
Sin embargo, como explicó la joven, estas vivencias fueron solo el punto de partida: “Detrás ya existía una inquietud por la accesibilidad, la inclusión y la forma en que convivimos con quienes experimentan el mundo de manera distinta”.
Esa preocupación se relaciona con una dificultad que, según identifica, va más allá de la disponibilidad de los implementos. “Muchas personas enfrentan dificultades para regularse sensorial o emocionalmente en espacios cotidianos como salas de clases, bibliotecas o evaluaciones, y las herramientas disponibles suelen ser limitadas o depender de la autorización de terceros”, señaló Conforti.
A esto se suma el desconocimiento sobre la utilidad de los apoyos sensoriales. Al respecto, la estudiante indicó que “en ocasiones, estos se perciben erróneamente como distracciones o juguetes”.
Apoyos que responden a cada persona
Uno de los aspectos centrales de “Sentido y Forma” es la personalización de los recursos. Más que entregar elementos estandarizados, el proyecto considera los intereses y las necesidades de quienes los utilizan, para que puedan incorporarlos a su vida académica de manera cómoda y natural.
Así lo destacó Antonia Donoso, estudiante de Desarrollo de Videojuegos y Simulación Virtual PUCV: “Me gusta recibir este kit porque tengo acceso a fidgets que me ayudan a autorregularme, emocional y sensorialmente, con cosas que me gustan; no necesariamente con elementos hechos para niños, sino que hechos para mí”.
La utilidad de estas herramientas también se extiende a otros espacios. Ivannya Cifuentes, estudiante de Licenciatura en Física, se desempeña como profesora y explicó que “necesito objetos o herramientas que mantengan ocupadas mis manos. Esto me ayuda a despejar la inquietud y concentrar mucho mejor mi mente en el trabajo”.
Ambos testimonios reflejan uno de los propósitos de la iniciativa: que los apoyos sensoriales respondan a necesidades reales y puedan integrarse a las actividades cotidianas sin convertirse en una barrera para la participación.
Una contribución a la inclusión universitaria
Con 16 estudiantes beneficiados, Conforti espera que el proyecto continúe ampliando el acceso a estos implementos.
“Espero contribuir a que las personas tengan un acceso más sencillo y autónomo a herramientas de regulación sensorial que les permitan desenvolverse con mayor comodidad en sus actividades académicas y cotidianas”, afirmó.
Para la estudiante, el valor de “Sentido y Forma” no se mide únicamente por la cantidad de implementos entregados, sino también por las posibilidades que abre para avanzar hacia entornos más accesibles, donde cada persona pueda encontrar condiciones que favorezcan su participación.
“Si el proyecto logra que una persona se sienta más cómoda participando en una clase, será muy valioso; pero si además contribuye a abrir conversaciones sobre inclusión, accesibilidad y convivencia, entonces su impacto será aún mayor”, concluyó.
Dirección de Inclusión