Académicos de las escuelas de Agronomía y de Arquitectura y Diseño destacan avances en presencialidad

En la PUCV se ha generado, entre estudiantes de primer y segundo año, un total de 2.814 ingresos desde que se retomaron las clases presenciales en modalidad híbrida. Profesores destacan fortalezas y desafíos de volver a las aulas después de un año y medio en casa.

03.09.2021

Hace aproximadamente dos semanas, un total de 2.814 ingresos de estudiantes de primer y segundo año de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se han producido desde que se retomaron las clases presenciales en base a una modalidad híbrida, instancia en la que un grupo regresó a las aulas y otro se quedó en casa, pero este paso implicó la aplicación de nuevas tecnologías y de capacitación tanto para los académicos como para el personal de nuestra Casa de Estudios.

Un total de 80 aulas se adaptaron para avanzar en este nuevo sistema y la Universidad tuvo que incorporar un sistema de modernos proyectores que permitiera tener clases de forma óptima tanto para los alumnos presenciales como online, tecnología que se está utilizando en diversos países a lo largo del mundo.

¿Cómo ha sido este regreso a la presencialidad luego de dos semanas? En el caso de la Escuela de Agronomía, que se ubica en el sector La Palma de Quillota, un grupo de 51 estudiantes se sumó a las clases híbridas, 81 a clases presenciales y 43 a clases presenciales extraordinarias con sesiones prácticas voluntarias.

Al respecto, el director de la Escuela de Agronomía, Ricardo Cautín, agregó que “las clases híbridas y presenciales se han desarrollado con normalidad de acuerdo al calendario y a la programación prevista por la oficina de Docencia. Los profesores nos hemos ido adaptando poco a poco al sistema y se ha ordenado mucho. De parte de los estudiantes hay una disposición a aprovechar el sistema, sobre todo cuando se trata de clases presenciales. Eso ha traído una buena impresión”.

En cuanto a los talleres, el profesor Cautín ha desarrollado un curso-taller que es 100% presencial y sus estudiantes han destacado la posibilidad que han tenido de complementar lo aprendido en clases con la práctica en terreno, precisamente en las asignaturas donde trabajan con frutales.

“Es muy distinto a lo que se venía haciendo y sienten que están concretando mucho los conceptos que se han vertido en clases. La sensación que hay entre los estudiantes es de satisfacción por estar en terreno con los talleres y estar constantemente confirmando sus conocimientos”, advirtió.

TRABAJO PRÁCTICO EN EAD

En la Escuela de Arquitectura y Diseño (EAD), el trabajo con objetos y la observación de la realidad donde están insertos los estudiantes es esencial. Sobre el proceso de adaptación tras un año y medio de clases virtuales, el director EAD, Juan Carlos Jeldes, señaló que “para nosotros, lo fundamental de comenzar con las clases presenciales es que los alumnos vuelvan a tener la experiencia y la motivación principal de que el proceso formativo sea una oportunidad de aprendizaje para ellos. No quiero decir que no se cuente con la metodología apropiada o los contenidos en formato online, sino que volviendo a la presencialidad, el cuidado ha estado enfocado en sostener la misma calidad en el proceso formativo en este sistema híbrido o mixto donde estamos trabajando con un día de clases presenciales para la misma asignatura y otro día online. Así hemos podido trabajar con grupos que no tienen la misma posibilidad de venir a clases en aulas, recibiendo el contenido de manera virtual”, complementó.

En esta misma línea, Jeldes valoró la preparación que ha tenido la PUCV en torno a conservar los protocolos sanitarios, donde se ha capacitado a los académicos y funcionarios para preparar la sala, capacitarse en el uso de los equipos nuevos, tanto en transmisión como en cuidado de salud. Además, agradeció el apoyo recibido desde las autoridades para implementar este sistema.

“En la Escuela de Arquitectura y Diseño partimos con las asignaturas troncales y en todos los niveles de formación desde primer año hasta las titulaciones. Ahora estamos viendo la partida del sistema en Postgrado. Estos cambios han sido en orden para consolidar este sistema mixto, con una clase presencial y otra online. Lo interesante a futuro es poder conjuntar ambos sistemas. Esta nueva universidad que tiene la mixtura entre dos sistemas va a ser provechoso y una gran oportunidad”, precisó.

Un aspecto que es destacable en volver a las aulas, es que tanto en Arquitectura como en Diseño se trabaja con la forma y con objetos materiales concretos, no sólo con ideas. “Una de las cosas principales de trabajar con objetos materiales es la necesidad de poder abordarlos de una manera holística, es decir integrando y sintetizando todos los aspectos que en ellos concurren. En ese sentido, la presencialidad en el proceso formativo es importante, porque uno puede ver y tener grados de percepción con mayor profundidad en cuanto a las cosas, que son diseños como una maqueta u otros objetos y, al mismo tiempo, tienen un sentido. Al percibirlo en sus magnitudes, es posible tener una mejor retroalimentación respecto al trabajo de creación de los estudiantes”, complementó Jeldes.

Otra arista valiosa en el trabajo presencial se relaciona con el acto de observar, pues muchos talleres realizados en EAD contemplan visitas a distintos lugares de la ciudad para observar realidades urbanas y así aportar a la formación de los futuros profesionales de Arquitectura y Diseño.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección General de Vinculación con el Medio